martes, 19 de agosto de 2014

Book hangover

De las cosas mas bacanas que le pueden pasar a uno.


domingo, 17 de agosto de 2014

El olvido que seremos

Es un libro del autor colombiano Hector Abad Faciolince. Acabo de terminarlo y me dejó un nudo en la garganta. Se logra sentir y entender (o por lo menos imaginarse) la impotencia, el dolor y la rabia que puede causarle a un hijo, el asesinato de su padre. 

A mi modo de ver, es una historia muy bien contada, un exorcismo que no me explico cómo, el autor hace del homicidio y vida de su padre. Él dice que se demoró 20 años tratando de escribir el libro, puedo entender por qué. Yo misma no logro imaginarme escribiendo por ejemplo un libro sobre mi mamá sin llorar en cada pàgina que escriba. Que cosa tan fuerte. Ademàs, el autor no venga a su padre, lo perpetúa, extiende su existencia y presencia a través de lo que mejor sabe hacer y aprendió en parte de su papá: escribir. 

En general me pareció un libro entretenido, fácil de leer y cautivador. Uno se conecta con quien escribe. Lo va llevando a uno por la vida del autor junto a su papá de una forma sencilla y amena. Tiene cosas chistosas, se puede palpar la inmensa admiración que tenía el hijo por su papá y la forma tan impresionante de influenciarle la vida. Como le describe Hector Abad, su papá, es un papá que a muchos nos gustaría tener. Tierno, inteligente y con excesiva confianza en su hijo, sobre todo, con una biblioteca inmensa que le abrió el mundo a este último. También el hijo es capaz de ver los errorres en su padre, de dejar ver que a pesar de su inmensa admiración por él, el papá no era un ser perfecto y él sabe darse cuenta. 

El libro también muestra la cruda realidad violenta de Medellín y el país mismo. La forma como en Colombia la violencia y falta de oportunidades se perpetúan y como esto hace que esta historia que sucedió hace casi 30 años, pueda estarse repitiendo hoy mismo. Esa parte del libro donde exponen la firme creencia del hombre asesinado en que la causa principal de la violenca en Colombia es en gran parte la desigualdad en la que vivimos, es una reflexión muy interesante que no deja de ser actual. 

Adicionalmente, me gustó mucho que es un libro de experiencias vivídas en mi ciudad y sitios que conozco, es muy bacano poderse ubicar fisicamente en los lugares descritos y entender hasta el acento con el que hablan los personajes. 

Lo recomendaría. Es un libro entretenido y emotivo. Un exorcismo que le llega al lector. 

jueves, 10 de julio de 2014

El Bandido- Restaurante

Hoy estuve en el Restaurante El Bandido. Queda en Bogotá en la calle de los anticuarios. Hace como un año y medio era imposible ir sin haber reservado con semanas de anticipación. Estuvo super de moda y entrar era una cosa exclusiva. Es una cosa tonta de los restaurantes nuevos en Bogotá, supongo que en todo el mundo debes ser así pero es que me parece que en Bogotá a veces esa exclusividad y rechazo muchas veces no se justifica. En fin.

Hoy fui. El restaurante es francés, tiene una decoración francesa con piano, mesas como de bistró francés y música francesa todo el tiempo. Los meseros están vestidos con jeans, camisas blancas, cargaderas o tirantas y boinas. Nos sentaron cerca a la terraza en una mesa para dos.

La carta de vinos no la miré. La de los cócteles y tragos si y tienen todo lo básico. Los cócteles rondan en promedio los 20 a 25 mil pesos o en dólares unos 12 dólares por coctel. Iba con un amigo y él en todo lo que duró el almuerzo pidió 3 martinis y yo un Leeche Martini (o Lychee Martini, como se quiera escribir). Los cócteles estaban muy buenos, especialmente el mío. Tenía el punto perfecto.

Nos trajeron, casi que apenas nos sentamos, una canasta de pan con mantequilla. El pan era normal y la mantequilla muy cremosa. Estaba bien pero no extraordinario.

La carta de comidas no es muy extensa y esto me gusta. No hay tantos platos pero tampoco es corta del todo y es mejor porque no se pierde uno buscando entre mil cosas que pedir.

Después de analizar el menú pedimos los platos fuertes. La verdad es que el mesero no se acercó nunca a preguntarnos si ya estábamos listos para pedir y eso que ya habíamos comido bastante pan y mi amigo se había acabado su primer martini. Pedimos. Mi amigo optó por un estofado de cordero con cebolla caramelizada y arroz blanco. Yo ordené un salmón al grill con salsa holandesa y una ensalada. Entre el pedido y lo que se tardó la orden en llegar no pasó mucho tiempo. Diría que si acaso 10 minutos. Fueron súper rápidos la verdad. También los cócteles y cualquier cosa que pedimos llegó muy rápido.

El estofado era un poco picante y estaba muy rico. Venía servido en una cazuela al igual que el arroz. El salmón estaba delicioso. Se sentía un poco separado el salmón de la salsa pero al final terminaban combinando muy rico. La ensalada venía en otro plato y era bastante generosa. Eso me asombró porque en el menú decía que la ensalada era pequeña y normalmente en los restaurantes no sirven platos grandes de ensalada. Estaba todo delicioso.

Para finalizar pedí de postre un volcán de chocolate que también llegó muy rápido. Este postre lo pido muy seguido y lo he probado en muchas partes. Casi siempre se demora en llegar. Incluso hay restaurantes en donde hay que pedirlos desde la entrada. Aquí fue muy rápido y estaba súper rico. Venía con helado de vainilla. Me gustó el postre. No es el mejor volcán que me he comido pero estaba muy rico.

Pedí agua para pasar todo lo que había comido y me llevaron un botella gigante muy bien presentada que la verdad era como para tres personas.

En total la comida para dos, consistente en dos platos fuertes, 3 martinis, un lychee martini, un postre y el agua costó 196.000 mil pesos u 80 dólares.

Recomendaría el restaurante. Seguro a cualquiera le iría bien allá y hay para todos los gustos. El precio pues es promedio para lo que hay en Bogotá. No es un restaurante tampoco del otro mundo y la comida está muy bien pero no es tampoco extraordinaria. El servicio podría mejorar. Se nos regó algo en la mesa y nunca lo notaron ni vinieron a limpiar. Para todo había que llamarlos. La música y el ambiente del lugar son excelentes. 

Volvería.

Nuestra mesa.

Estofado de cordero con cebolla caramelizada
Volcán de chocolate con helado de vainilla.




lunes, 9 de junio de 2014

Historias de viaje

Me he dado cuenta de que no soy buena para contar historias de mis viajes justo después de que acaban (o cerca a esa fecha). Vuelvo a la realidad y no atino a decir mucho salvo cosas como: pasé muy bueno, que pereza volver, conocí un montón, comí mucho, me fue bien, descansé, caminé mucho. Esto es lo que cualquiera puede decir de un viaje o de cualquier cosa en realidad. Me da pereza mostrar las fotos y la verdad es que no las muestro mucho. Ahora que hay whatsapp e instagram las comparto mas fácil y en el momento con algunos seres queridos y cuento algunas cosas "en caliente" pero en realidad, las historias y anécdotas de viaje se me vienen a la cabeza mucho tiempo después y cuando menos lo espero. Son una bacanería mis historias pa que!. He hecho muuuchas cosas y cosas increíbles pero muuuchas veces me da pereza contarlas inmediatamente despues del viaje y es mejor cuando salen en medio de conversaciones que tienen alguna relación con la historia. 

Por ejemplo, de mi viaje al sureste asiático no conté mucho apenas volví, (aunque puse cositas en este blog), a casi nadie le mostré las fotos y solo hasta años después voy contando historias, hay varias que aún no cuento. Lo mismo pasó con el primer viaje a Europa y con Isla Margarita y así. 

Me demoro un poquito en procesar y en contar todo, muchas cosas se me olvidan rápido y también me da como pena con la gente porque creo que nadie tiene tantas ganas de escucharle a uno un monologo de historias de viaje, pero la verdad es que es muy bacano cuando la gente quiere oír las historias que uno quiere contar pero lo mejor es haber vivido todas esas cosas las cuente o no. 

viernes, 6 de junio de 2014

Fin de Eurotrip

Nuestro eurotrip terminó en Londres nuevamente. Nos fuimos a Ikea y como nos había sobrado plata compramos un montón de pendejadas para la casa que ni sé como nos trajimos para Colombia jejee. Nos comimos las tradicionales albondigas con puré de papa de Ikea y estuvimos felices compartiendo con Gelo, Mily y Will como si nos vieramos con ellos todos los días.


Una de las mejores cosas de paseo pasó al final. Yo ya me encontraba en Paris nuevamente haciendo la escala y cogiendo el vuelo que me traería de nuevo a Bogotá. Estaba tranquila anhelando montarme en ese avión porque estaba tan cansada que ya quería volver a la casa. Soñaba con mi cama, mi baño y con descansar. Pero no me tocaba devolverme todavía pues airfrance anunció que necesitaba voluntarios para quedarse un día mas en Paris a cambio de una compensación y yo, que no tenía nada que perder, acepté quedarme. Me tocó hasta peliar porque después de que ya había dicho que me quedaba no me querían dejar, en fin. El caso es que lo logré y por quedarme, airfrance me dio hospedaje gratuito en el Ibis que queda cerca al aeropuerto, una tarjeta de llamadas, comidas y lo mejor de todo: 600 euros en efectivo!!!!.. Que felicidad. Esos euros nos cayeron de maravilla!!! Ahí se me quitó el cansancio y pensé que no estaba mal pasar una noche mas en Paris, además en un hotel decente.

Me hice amiga de la otra vieja que se quedó conmigo y ella me dio tiquetes para el metro porque tenía de sobra y además una entrada para el museo de Orsay al cual había querido ir pero no alcanzamos. Fue perfecto. Después de almorzar en el aeropuerto, descargar y tomar un baño, arrancamos para Paris las dos, logramos entrar al museo y vi una de las colecciones de arte que mas me ha gustado en la vida!!! Fue genial!

Esa noche por supuesto estaba rendida de tanto trajín y del trajín acumulado de 20 días de paseo y caminadas de mínimo 10 horas diarias con poco sueño y caí rendida como la bella durmiente. Al otro día rumbo al aeropuerto y esta vez si me monté al avión que me trajo de vuelta a casa, con la diferencia de que ahora tenía 600 euros con los que no contaba y con los que la verdad hicimos maravillas. No sé como rindieron para tanto, esos euros y algunas libritas que a J le sobraron nos dieron para pagar de todo y no hasta pagar deudas del viaje. Todavía no puedo creer mi suerte.

Próximo destino?. Quién sabe pero viajar no deja para mi de ser adictivo!

Berlin

En Berlin finalizaba nuestro viaje. Decidimos hospedarnos en un hostal que había ganado premios al mejor hostal del mundo en el 2013. Escogimos una habitación privada con cama doble y todo resultó genial. La mejor elección! Se llama Grand Hostel Berlin. Lo recomiendo ampliamente y si les gusta el brunch como a mi, por favor pasar por el restaurante asociado donde sirven el desayuno mas rico. No es muy barato para los precios de Berlin pero es "all you can eat" y es delicioso. Los huevos son geniales. No se como los hacen, hubiera querido preguntar.

Comimos tanto que no tuvimos necesidad de almorzar ese día.

En Berlin la pasamos de locos, fuimos al free walking tour, hicimos otros dos toures mas sobre el III Reich y otro en Schasenhausen. 


Lo que mas nos impactó fue el museo al holocausto nazi que queda debajo del memorial. Yo lloré como niña chiquita sin poder parar. Salí triste, mal, desesperanzada y me cambió muchas cosas. J no fue capaz de terminar ni la primera parte. Es super impactante. Hay que ir.

El campo de concentración también es muy impactante pero como ya había ido pues esta vez lo llevé mejor.

Pero además de todo esto tan triste, estuvimos felices en una feria alemana donde probamos un montón de comida de allá, comimos kebab en el mejor sitio de kebab de Berlin que se llama Mustafa en Mehringdam, en un chuzo medio de la calle y con una fila de una hora. De li cio sooooo! Tomamos cerveza todo el tiempo, esto ya lo había dicho yo sé, pero hay que aprovechar por allá. Comimos codito de cerdo, que de "ito" no tiene nada, fuimos a un bar en donde nos impresionó mucho el hecho de que allá todavía se puede fumar en los bares y eso es algo que en Colombia hace añitos dejó de ser posible y yo agradezco mucho, fuimos al muro de Berlin donde nos tomamos la foto del paseo que mas ha gustado jeje.


Caminamos por todo lado, nos tiramos en el pasto en la isla de los museos, tomamos fotos y rematamos viendo caer la noche en las puertas de Brandenburgo. Esto último parecía un sueño, como sacado de una película.

Intenté verme con Anymoly pero fue imposible.

En general fue una nota Berlin y me dan ganas de vivir allá.


Roma

En Roma no empezamos tan bien. Veníamos de que todo funcionara en orden, sin caos y a tiempo y nos encontramos en el aeropuerto a un atarban que cumple con todo el estereotipo italiano y nos recibió muy mal. Por ahí 100 personas sufrimos el desorden del tipo que nos atendió para tomar el bus del aeropuerto a la ciudad.

El caso es que felizmente llegamos a Roma y el apartamento donde nos hospedamos funcionó otra vez de maravilla. Suuuper limpio y ordenado. La habitación muy amplía y muy cerca al metro lo que resultaba muy conveniente.

Fuimos al coliseo romano, al palatino, a la fontana de trevi donde tiramos la moneda y comimos gelato, caminamos por cuanta plaza hay, fuimos al museo vaticano y la capilla sixtina (nos salió por un ojo de la cara por no haber comprado las entradas con tiempo), comimos en restaurantes italianos y fuimos felices.







Nos gustó muchísimo el restaurante tipo panadería de barrio que quedaba al frente del edificio donde nos hospedabamos. La comida era muuuucha, era barato, era delicioooso y abrían desde temprano hasta tarde. Genial

En la panadería al frente de la casa donde llegamos a almorzar directo
sin haber dormido, desayunado y mucho menos bañarnos :)

Tuvimos la fortuna de ir un día a la Villa Adriana. A esto hay que ir! Es el antiguo palacio de verano del emperador Adriano y tiene unas ruinas muy bien conservadas en medio de un paisaje espectacular. Es tan bonito y mágico!. Las fotos quedan geniales, el lugar es precios. Es barato ir y es cerca de Roma. Además, no hay tanto turista como en las demás ruinas lo que lo hace perfecto para el disfrute. Se tarda uno todo el día pero vale la pena.

Roma estuvo muy bien pero la Villa Adriana estuvo genial!