miércoles, 22 de mayo de 2013

Debe ser esto la vejez: mucho pasado, es decir, mucha juventud acumulada.

Comparto esta columna escrita por Florence Thomas y publicada en el Tiempo el 22 de mayo de 2013. Aquí está la original.
 
A mi que me da terror la vejez e incluso he deseado a veces no llegar a ser vieja, esta columna me conmovió.

"Hace algo más de un mes cumplí setenta años y hoy me pregunto si seré capaz de escribir algo nuevo sobre lo que significa para una mujer, en estos tiempos, llegar a esta edad. Hace una década iniciaba la columna diciendo que cumplir sesenta era reconocer la densidad y riqueza del ayer, y lo frágil y precario del mañana. Y hoy, esta sensación es cada vez más intensa. El ayer se vuelve entonces inmenso, llena casi toda la vida y para mí, se resume cada vez más en un extraño retorno a mi infancia y adolescencia en una Francia de postguerra.
 
Debe ser esto la vejez: mucho pasado, es decir, mucha juventud acumulada. En cuanto al mañana, ya ni siquiera es frágil y precario, sino ineludible y de alguna manera sigiloso. Después de ver la película Amor, es difícil encontrar las palabras para hablar del mañana; sin embargo, ya que es imposible negarlo, se vuelve necesario nombrarlo sin miedo, porque el mañana se asoma irremediablemente y la serenidad para enfrentarlo se vuelve escasa.
 
Y bien, de todas maneras lo hecho, hecho está, y es mejor no sentir ninguna rabia con lo que se llama, sin eufemismo, la vejez, y acogerla con las aún algunas ventajas que llegan con ella. Por ejemplo y en mi caso, un amor cada vez más pronunciado a una soledad habitada que algunas mujeres como yo han tenido la inmensa suerte de poder construir.
 
Ahora bien, sería ingenuo negar la llegada de los estragos que acompañan los años: digestión caprichosa, dolores musculares y de huesos más de una mañana y pereza para salir a caminar en esta caótica ciudad.
 
Tener setenta años es también aprender a decir no con más frecuencia, pues uno ha aprendido a conocer sus límites. Y si bien aceptar algunas citas de trabajo no solo es indispensable para la salud, para la mía por lo menos, me he vuelto una mujer difícil, es decir, una mujer que sabe decir no con la certeza de que las nuevas generaciones sabrán responder mejor a los desafíos de este país tan complejo que me tocó vivir. Y sí, la vejez es también menos ganas de competir, menos ganas de saber más y más deseos de estar cerca de la gente. Menos afán de querer decir, de querer saber, y más deseos de querer sentir, de estar con.
 
Sin olvidar que, por fin, con 70 años, uno se puede mirar al espejo sin aprehensión. Ya lo que se grabó en la cara y en el cuerpo ya está y no hay nada que hacer. Ni siquiera Amparo Grisales podrá escapar a ese hecho vital. Tener setenta años es también saber, sin equívoco ninguno, quiénes son sus verdaderas amigas, aquellas con las cuales uno puede estar por fin sin fingir, y, en mi caso, sin tener que exiliarme en la tierra del padre porque con ellas vivo en una matría, hablo un idioma en femenino y conozco los sabores más dulces de la vida. Marguerite Yourcenar decía que una de las raras ventajas que reconoce a la vejez es esta posibilidad de quitarse la máscara en todas las ocasiones. Y es cierto.
 
Por supuesto, tener 70 años es también y lógicamente confrontarse cada vez más con la muerte y asumir los duelos de los amigos y amigas que se fueron antes de uno. Y acostumbrarse a esto sí es difícil. Es aceptar que las funerarias y los cementerios se volverán lugares frecuentes de visita y que las despedidas superarán de lejos los nuevos encuentros. Esto también es tener 70 años: una infinita tristeza instalada irremediablemente en los meandros de la vida."

miércoles, 24 de abril de 2013

Matrimonio igualitario en Colombia

"Eres ciudadana de segunda clase sin privilegios y sin honor" (Corazones Rojos- Los prisioneros)

Como se veía venir, en Colombia los senadores acaban de votar negativamente el matrimonio igualitario.
 
Era previsible que esto no iba a ser aprobado aquí, los colombianos no somos una sociedad especialmente vanguardista y al final de cuentas los prejuicios van siempre primero.

Lo mas triste de que se hunda esta iniciativa es que da rabia y desazón saber que uno pierde el tiempo confiando en que este país cambiará. Además, se enfrenta uno con esa realidad que se niega a ver. Aquí la gente vive de odio, discriminación, falta de tolerancia e irrespeto por el otro. Aquí no se protegen las minorías ni se protege a nadie. Todos los días uno evade eso, cree que porque su circulo social no es así tal vez el resto del país tampoco lo sea, pero no!. Ese circulo es demasiado estrecho y la realidad del país pega en la cara con fuerza.

Con este tipo de cosas se pierde la fe en este pedazo de tierra en el que me tocó nacer. Escuchar los argumentos tan inverosímiles, mal fundamentados, inexactos, baladíes, prejuiciosos, religiosos, sesgados y llenos de odio que se dieron en el debate, da furia y mata el alma un poquito.

Para pagar impuestos y votar por un estúpido que roba en el congreso si cuentan todos y todos son ciudadanos en pie de igualdad pero para obtener derechos que protejan una minoría, los diferentes son ciudadanos de segunda clase.

Maldito país de mierda, aquí no se puede ni vivir, mal hago en pensar que se puede ser diferente!

miércoles, 17 de abril de 2013

Ancla

A veces me pesa, a veces me hunde como si tuviera un ancla no gritar a viva voz lo obvio.

lunes, 1 de abril de 2013

Santa Teresa

El último día nos lo tomamos mas relajado, nos levantamos tarde y salimos a caminar sin pretensiones por las calles de Santa Teresa, paramos en cada lugar en que había un grafiti para tomar fotos y posar. Recorrimos todas esas callecitas e hicimos algunas compras. Terminamos almorzando en un localcito que nos pareció económico y de ahí fuimos nuevamente a Ipanema. Esta vez no fuimos a la playa pero si caminamos bastante por ahí, compramos algunos recuerdos para traer a la gente en Colombia y nos relajamos tomándonos un café en Starbucks.
En la noche fuimos a comer a Santa Teresa y probé la sopa verde que es tan popular en Rio, no me gustó mucho pero me llené. Nos fuimos a dormir temprano pues al otro día a las seis de la mañana teníamos que estar listos para ir al aeropuerto y finalizar así nuestros 8 mágicos días en Brasil.










Santa Teresa-Lapa

El séptimo día llegamos nuevamente a Rio. Esta vez nos hospedamos en Santa Teresa, un hostal muy bonito, limpio y ordenado, lo recomendaría.
Esta parte de Rio es mágica, es colonial, muy bonita y diferente al resto. Las casas son grandes y viejas, con diseños coloniales, en calles empinadas y con muchos grafitis que es algo que a mi me atrae mucho. Es muy agradable estar allí, tiene como una mística especial.




En el día recorrimos Lapa caminando y por casualidades de la vida terminamos comiendo en un restaurante que se llama Amarilho que es muy tradicional allí. La comida abundante y deliciosa, es costosa pero un plato es tan grande que perfectamente da para dos personas. Estaba llenísimo y sabía muy bien.


Ese día volvimos a la playa de Ipanema que nos encantó la verdad, pasamos la tarde allí relajándonos un poco pues tantos días de trajín nos tenían ya un poco cansados.
En la noche salimos a comer y a ver la vida nocturna de Lapa que tanto nos había recomendado. Esta parte del paseo fue también increíble.
Primero fuimos a una discoteca muy famosa que se llama 40 grados, muy costosa la entrada, para las mujeres 25 y para los hombres 40 reales que no eran consumibles. El local es grandísimo, es todo un edifico y ofrece varios ambientes, tiene música en vivo y muchos billares, se puede tomar, comer, bailar y jugar billar. Estaba muy concurrido, las mujeres iban muy arregladas y se veían todas muy bonitas, los hombres iban menos arreglados pero también se veían bien.
Nos impresionó que la música todo el tiempo fue en Portugués, en Colombia la música es en español pero también mucha parte es en inglés, sobre todo si es electrónica o pop. Allá no, todo, absolutamente todo es en portugués, ellos son dueños de su cultura.
Ahí estuvimos como hasta la 1 de la mañana y ya bien cansados nos íbamos al hostal cuando en el camino vimos un restaurante-bar con música en vivo, era música brasilera, samba y se veía bastante animado el lugar. Entramos solo por ver y a tomarnos una cerveza pero terminanos super felices bailando samba allí hasta las 3 de la mañana pasadas. Que magia la de este lugar. Fue increíble ver niños de 15 años que iban allí solo a escuchar y cantar esta música y al mismo tiempo viejitos de 80 años disfrutando del lugar, familias enteras y turistas como nosotros. Bailamos samba si es que así se puede llamar nuestro baile y disfrutamos mucho.

Cuando se acabo la música salimos de allí y recorrimos a pie las calles de Lapa, la gente hace la fiesta en las calles, se ve de todo y hay para todos los gustos.
Llegamos al hostal as la s 4 am a dormir rendidos.

Cataratas de Iguazu lado argentino

El sexto día fuimos al lado Argentino de las Cataratas. Sencillamente espectacular.
Este paseo toma todo el día y vale muchísimo la pena.
Los senderos por los cuales se puede caminar ofrecen una vista de las Cataratas impresionante, es magnifico este lugar. Es de las cosas mas lindas que he visto en mi vida. Agradecí a la vida por tener la oportunidad de ver esto, es increíble.
Se veían arcoíris dobles, las caídas de las cataratas impresionantes, animales por doquier, la fuerza del agua en todo su esplendor. Maravilloso, esta visita lo deja a uno sin palabras, no se puede describir aquí tanta belleza.
Nos montamos en un barquito que nos llevaba adentro de las Cataratas y esto fue genial, nos mojamos completamente y nos sentimos tan cerca de las cataratas como se podía, que euforiaaa!!! uffff fue un momento muy feliz.
Después de agotar tanta felicidad allá volvimos al lado brasilero que es donde nos hospedábamos y volvimos al Rodizzio a comer hasta el cansancio.
Uno de los mejores días del paseo.
Ojalá todas las persona pudieran ver esto algún día, es grandioso!
















Iguazu lado Brasilero y Punta del Este-Paraguay

El 5 día fuimos al lado brasilero de las Cataratas, allí no es necesario ir con guía y se pueden recorrer en medio día despacio, si uno tiene mas tiempo y quiere quedarse mas pues lo puede hacer pero con medio día basta.
Las cataratas me impresionaron mucho, del lado brasilero se sienten pues el agua le cae a uno encima, se ven impresionantes, asombrosas. Recorrimos todo el sendero, tomamos muchas fotos y nos mojamos en medio de ellas en un puentecito que hicieron cerca a una caída.
Un Quatí que es uno de los animales típicos de allá nos abrió el morral y nos robo unos cheetos que llevábamos para comer jeje. Están muy acostumbrados a esto creo yo.


El Quati en plena acción robándonos la comida










Fue muy bonito ver esto.

En la tarde decidimos ir a conocer Punta del Este (Paraguay) pues nos daba curiosidad y estando tan cerca no quisimos perder la oportunidad, además al ser puerto libre se supone que se pueden conseguir cosas baratas porque no hay impuestos.
Este fue un desperdicio de tiempo y energía, que feo resulto ser este lugar, infestado de basura y caos, vimos choques, basura por doquier y desorden en todo lado. Casi todas las tiendas estaban cerradas y eran las 5:30 de la tarde y en el único lugar abierto no nos pareció que se ofrecieran buenas precios. De hecho todo me pareció muy caro.
De Punta del Este no veíamos la hora de salir corriendo, que caos, después de estar en Foz, Punta del Este parecía el infierno.






Esta noche volvimos a otro Rodizzio, este un poco mas económico pero igual de bueno. Comimos hasta el cansancio. El conejo me pareció especialmente rico.